miércoles, 20 de junio de 2012

después de la tormenta siempre sale el sol.

   Hace una semana estaba deprimida, porque él no quería entenderme. 
Pero la tormenta pasó, esa tormenta que no me dejaba dormir, que no me dejaba sonreír como a mi me gusta hacerlo. 
   Esas sonrisas en las que pongo toda mi alma y empeño, esas sonrisas que dedico a las personas que adoran verlas, pero que también dedico a aquellos que no quieren verme feliz, sonriendo. 
   Le he echado de menos mucho, muchísimo, en esta semana sin verle, sin besarle, sin tocarle, sin morderle, sin mirarle a esos ojos casi siempre medio cerrados. 
Esas manos que me agarran con fuerza para que no me vaya, esas manos que hacen que siempre llegue tarde a todos lados. 
  Esos labios que me vuelven loca, que me hacen perderme, perderme como nunca antes ningunos labios me habían hecho perderme. Esa mirada que me dice 'Quédate, un poquito más', esa mirada que me hace quedarme ese poquito más.
   Pero después de toda tormenta, sale el sol. Siempre, aunque no pensé que está vez lo haría. Lo hizo, y me encantó, sé que la tormenta pasó por mi culpa pero también el sol ha salido gracias a mi.
 Y me encanta, y me sigue encantando, y lo adoro, y me vuelve a encantar. Y me va a volver a encantar mil veces más, y no deja de hacerlo, y cada vez que recuerdo sus labios, sus besos sus abrazos hace que me encante mas, y que le quiera un poquito más. 

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